Así vivieron sobrevivientes y familiares de víctimas la «agridulce» sentencia del caso Hogar Seguro

Por María José Longo Bautista

Mañana del 12 de agosto de 2025. Dos mujeres jóvenes están sentadas en la sala quinta de la Torre de Tribunales de Guatemala. Tomadas de la mano, escuchan con atención las palabras de la jueza Ingrid Vannesa Cifuentes. 

Cifuentes lee la sentencia del Caso Hogar Seguro, una carpeta judicial en la que se ha investigado la responsabilidad de exfuncionarios en la muerte de 41 niñas y adolescentes a cargo del Estado.  

Las dos mujeres que escuchan las palabras de la jueza, aferradas la una a la otra, se llaman Emelin Guadalupe Del Cid Linares y Mariana Palencia Ortiz.

Emelin Del Cid es una de las 15 sobrevivientes del incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Un día antes del fallo, viajó más de 200 kilómetros desde el oriente hasta la capital de Guatemala. 

Mariana Palencia es la hermana de Kimberly Palencia, una de las 41 niñas que murieron en el incendio. Pasó en vela la noche anterior. No pudo dormir y tampoco ha comido nada en todo el día. 

Las dos están listas para conocer el desenlace de una larga espera. Ocho años desde los hechos y 120 audiencias desde que el juicio inició, el 10 de enero de 2024, al fin sienten que puede hacerse algo de justicia. 

Familiares de las víctimas escucharon con atención a la jueza durante su resolución. Foto: Carmen Hernández

El peso de la impunidad

De los siete acusados, la jueza acaba de anunciar que seis son culpables. Los exfuncionarios del gobierno de Jimmy Morales fueron condenados a penas de entre 6 y 25 años. La fiscalía había pedido sanciones mayores a cien años. 

Aunque las condenas no son lo que esperaban, las víctimas sienten que han dado un paso hacía la justicia. Es, definitivamente, un paso que las puede liberar de la sensación de impunidad.

«No me siento feliz ni triste. Siento que es como un peso que se me quitó de encima, porque esas personas sí eran culpables. La sentencia tal vez sea favorable para nosotras, pero no creo que nos puedan devolver a nuestras compañeras. Solo puedo decir que ellas ya están descansando en paz», dice a Agencia Ocote Emelin del Cid. 

En el tiempo en que la jueza leyó sus conclusiones y emitió la sentencia, las dos mujeres pasaron por diferentes momentos. Se tomaron de las manos, recostaron sus cabezas una en el hombro de la otra, se abrazaron, suspiraron y rompieron en llanto cuando Ingrid Vannesa Cifuentes recordó los hechos que causaron la muerte de las niñas, los maltratos que sufrieron en el hogar o que estuvieron encerradas quemándose, pidiendo auxilio y no les abrieron la puerta. 

Víctimas del incendio agradecieron la resolución de la jueza. Foto: Carmen Hernández

Para Mariana Palencia, lograr una sentencia es parte de cumplir una promesa que le hizo a su hermana cuando ella murió. 

«Le dije que iba a estar aquí, que pasara lo que pasara iba a estar aquí de pie hasta que pagaran los culpables y que fueran condenados. Así ha sido. Me voy contenta de saber que hubo sentencia, que van a pagar. No era el tiempo que esperábamos, pero sabemos que son culpables», dijo Palencia Ortiz. 

Para ella, escuchar los hechos que fueron probados fue como si una herida se volviera a abrir. Regresar en el tiempo y recordar cuando le entregaron el cuerpo de su hermana.

Sobrevivientes y familiares estuvieron presentes en la sentencia del caso. Foto: Christian Gutiérrez

Hacia adelante, a dos filas de Mariana, entre la prensa, se observaba a una joven con un capuchón turquesa y lentes oscuros. El llanto la desborda y por momentos necesita salir de la sala. 

Ella no está sentada con el resto del público. Está en el espacio asignado a los periodistas. También sobrevivió al incendio del Hogar Seguro. Dice que le gustaría ser periodista para que su voz se escuche. Que sirva para ayudar a otras personas. 

Entre el triunfo y el miedo 

Hay algunos momentos en la sala en los que el llanto disminuye. En uno de ellos, una de las sobrevivientes agita los brazos en señal de celebración. Algunos rostros dibujan una pequeña sonrisa. La jueza acaba de ordenar investigar el rol del expresidente Jimmy Morales en el caso Hogar Seguro

https://www.agenciaocote.com/blog/2025/08/12/jueza-ordena-investigar-el-rol-del-expresidente-jimmy-morales-en-el-incendio-en-el-hogar-seguro/

Cuando la sentencia termina, los aplausos rompen el silencio. Una mujer del público grita: «Justicia para las niñas del hogar seguro». «¡Justicia!», responden las voces de otras mujeres. 

En ese momento, en la primera fila del público, una mujer se suma a la consigna y a los aplausos. Es Roxana Tojil, madre de Mirsa Rosmery López Tojil, una niña que conoció la violencia contra la mujer desde que estaba en el vientre de su madre. 

Mirsa soñaba con comprar un carro azul para pasear con su familia y una casa para que su madre y su abuela materna tuvieran un hogar. Quería ser abogada y defender a mujeres víctimas de violencia. 

Mirsa nació en el Hospital Roosevelt, un edificio de la Ciudad de Guatemala con más de medio siglo de existencia. Y 16 años después, moriría en ese mismo lugar, a donde llegó con quemaduras por el incendio en el Hogar Seguro. 

Después de la sentencia, sobrevivientes y familiares de las víctimas coincidieron en que temen por su vida. Después de que su testimonio y su constancia hayan servido para condenar a seis de los acusados, temen por su seguridad.

Familiares de víctimas del incendio conmovidas al escuchar la sentencia de la jueza Ingrid Cifuentes. Foto: Carmen Hernández

Una sentencia agridulce

En la sala hay más personas que las habituales durante las audiencias del caso. Muchas de ellas son sobrevivientes y familiares de las víctimas. 

A la par de Emelin Del Cid y Mariana Palencia, está Cynthia Paola Morales Alfaro. También es sobreviviente del Hogar Seguro. La acompaña su madre, Ada Alfaro. Escuchan la sentencia juntas. La madre abraza a la hija, le toca el hombro en señal de respaldo. Durante el juicio, ella acudió a muchas audiencias en representación de su hija. 

En las últimas filas de la sala se encuentra Dacia Marcela Ramírez Sosa, madre de Ashley Gabriela Méndez Ramírez. Apoyada por su madre, la abuela de Ashley, aguanta como puede el llanto, al escuchar de nuevo la tortura que su hija y otras niñas vivieron en el hogar estatal. 

Para escuchar la sentencia, Ramírez Sosa salió de su casa a las tres de la madrugada, llegó a la capital en transporte público, viajó con dolor de cabeza, ansiedad y nervios. Para ella, la condena no fue lo que esperaba.

«Son pocos años, la verdad. Para todas esas niñas y las sobrevivientes son pocos años. Me entristece mucho, pero, aunque sea algo de justicia hubo», resume.

A pocos pasos, está Carmen Urías, la madre de Mayra Haydeé Chután Urías, una de las 41 niñas que murieron en el Hogar Seguro. Minutos después de la sentencia, Urías sostiene un girasol entre las manos. Ella y un grupo de personas se concentraron en la Plaza de Derechos Humanos. Gritan: «No fue el fuego, fue el Estado». La sentencia confirma su consigna.    

Familiares celebraron la resolución de la jueza Ingrid Cifuentes. Foto: Christian Gutiérrez


Reporteo y redacción: María José Longo Bautista 

Edición: Carmen Quintela

Fotografías: María del Carmen Hernández y Christian Gutiérrez

Compartir en redes:
Regresar al Memorial